Fiesta de Cristo Rey

Fiesta de Cristo Rey: un llamado a trabajar por los derechos del Señor

La Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo comenzó a celebrarse en 1925, luego de que fuese instaurada por el Papa Pío XI. Sin embargo, fue el Papa Pablo VI, quien le dio su nombre y fecha actual en 1969.

Esta solemnidad, conocida como Fiesta de Cristo Rey, se celebra el último domingo del Año Litúrgico y surgió como una respuesta a la secularización, al ateísmo y al comunismo, recordando a los fieles y al mundo entero que nada está por encima de Dios

En la Carta Encíclica Quas primas, Pío XI planteaba que si a Cristo le ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra y si estamos todos sujetos a su autoridad por haber sido redimidos con su sangre “no hay en nosotros ninguna facultad que se sustraiga a tan alta soberanía”. 

Por este motivo señalaba que es necesario que Cristo reine en nuestra inteligencia, en nuestra voluntad, en nuestro corazón y en nuestro cuerpo:

  • En la inteligencia que “con perfecto acatamiento, ha de asentir firme y constantemente a las verdades reveladas y a la doctrina de Cristo”.
  • En la voluntad, “la cual ha de obedecer a las leyes y preceptos divinos”.
  • En el corazón “el cual, posponiendo los efectos naturales, ha de amar a Dios sobre todas las cosas, y sólo a Él estar unido”.
  • En el cuerpo y en sus miembros, “que como instrumentos, o en frase del apóstol San Pablo, como armas de justicia para Dios, deben servir para la interna santificación del alma”. 

Decía Pío XI, que si esto “se propone a la meditación y profunda consideración de los fieles, no hay duda que éstos se inclinarán más fácilmente a la perfección”.

Además, en la encíclica exhortaba a los católicos a “militar con infatigable esfuerzo bajo la bandera de Cristo Rey”, pues así se inflamarían en el “fuego del apostolado” y “trabajarían animosos por mantener incólumes los derechos del Señor”. 

«Cuánto más se oprime con indigno silencio el nombre suavísimo de nuestro Redentor, en las reuniones internacionales y en los Parlamentos, tanto más alto hay que gritarlo y con mayor publicidad hay que afirmar los derechos de su real dignidad y potestad»

Pío XI, Encíclica Quas primas